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Rincón Olvidado

Furia, el caballito

Furia, el caballito

De pequeño, al lado de la casa de mi abuela en la calle Lausana vivía el caballito Furia. Furia era un caballo bien hermoso, de estos que cabalgaba echándole una moneda de cinco duros, pero de las viejas, de las que no tenían agujero. Furia hablaba de vez en cuando y te invitaba a subirte a su lomo y viajar por todos los países del mundo. Pero un día, Furia desapareció para siempre de la puerta de aquel comercio de la calle Lausana y con él se fueron las ilusiones de viajar y de escapar de aquella ciudad que ya de pequeño odiaba.

El sábado me monté de nuevo encima de un caballo. No era Furia, pero a cambio era un caballo de verdad. No me llevó a otros países ni me hizo viajar lejos, tan sólo dio vueltas por el mismo recorrido, pero me acordé de Furia, y vi que, como siempre, los sueños e ilusiones de cuando eres niño se acaban diluyendo con el paso de los años.

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2 comentarios

Enrique Cortes -

¡Y la razon que tienes, que los sueños de niño y de joven se diluyen con el paso de los años!

Albertico -

Ay, aquellos maravillosos años...
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