
Hoy es uno de los días más fríos del invierno. Y la verdad es que se lo tienen ganado todos esos que iban por ahí vociferando "pues este invierno no ha hecho frío". ¡Toma frío, gañanazo! Y entonces, cuando los osos nos metemos en nuestra cueva a hibernar es cuando, en el letargo de la habitación desordenada y con la cama sin hacer, vienen los recuerdos del verano.
Hablaba hace un momento con Alber de las largas noches de invierno que acaban en el amanecer junto a la tienda de campaña, acompañado de cultura, de recuerdos, de sentimientos, o simplemente, compartiendo un poto lleno de "agua" del valle en concreto en el que te hayes, con su color rojo, y sus cigarritos de compartir...
Cuando esto te viene a la mente, al recuerdo, entre mares de libros y hojas de folio, unas escritas y otras por escribir, es entonces cuando merece la pena esperar a que pase el invierno, aletargado, en tu madriguera, con tus libros, tus cosas que hacer, tu mantita y tu buen café.
Escuchando.- Fito & Fitipaldis - Por la boca vive el pez