
Ayer visité con la Fraji la Estación de Delicias con el objetivo de subirnos a Un tren de valores, una iniciativa de Renfe Mercancías para promocionar en varias ciudades del Estado ocho proyectos de cooperación al desarrollo con diversas ONGDs, entre la que se encuentra Manos Unidas. Las voluntarias de la entidad nos hicieron llegar algunos documentos sobre la misma, incluídas la memoria de 2005, el índice de proyectos y la auditoría externa de la entidad. En este último documento Manos Unidas hace públicos sus resultados económicos en 2005, por eso de la transparencia.
Bien, pues resulta que, héte aquí, que en la página 25 del documento, aparecen señaladas una serie de inversiones que Manos Unidas realiza en valores bursátiles, entre los que se encuentran empresan tan sensibles con la cooperación al desarrollo como Telefónica, Carrefour o Coca-Cola. Y es que no estamos hablando de aportaciones voluntarias de estas empresas a los proyectos de Manos Unidas, sino de inmovilización de activos financieros en acciones de bolsa por parte de la propia ONG. ¿Es ético mantener este tipo de financiación?
Simplemente habría que recordar que:
- Telefónica es una de las culpables de la actual situación económica en Argentina, de la gran crisis y una de las empresas clave para entender la situación socioeconómica actual de muchos países de Latinoamérica. La compra de empresas telefónicas locales, además, ha puesto en marcha expedientes de regulación de empleo que ha dejado a muchos trabajadadores en la calle y a sus familias sin sustento.
- Carrefour mantiene salvajes políticas laborales, con recortes en los derechos de los trabajadores y contratos por lo bajo al límite de la ley. No promociona el empleo estable y realiza técnicas de control a sus empleados poco propias de una empresa responsable.
- Coca-cola sigue dominando la industria mundial del refresco y creando falsas necesidades a nivel mundial, interfiriendo en las prioridades de muchas personas. Además, su política laboral en Colombia está pasando por una guerra abierta contra los afiliados a la central sindical Sinaltrainal, quienes han llegado a denunciar asesinatos por parte de la empresa a sus líderes sindicales.