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Rincón Olvidado

Odio a los yupies de despacho de universidad

Odio a los yupies de despacho de universidad

Odio que me hagan esperar. Pero odio más que sean dos horas, en la puerta de un remoto despacho de una remota facultad, mientras fuera la tormenta hace presagiar el caos. Muchos nervios, gente, gente y más gente. Sonrisas, saludos, preguntas, consenso insultando,...

Odio entrar dentro, dos horas después y que, cuando entro, ni me miren a la cara. Odio que la última asignatura para acabar la carrera dependa de una profesora que cuando entro no responde el Buenas Tardes. Sólo dice Espera. La miro, tecleando en el ordenador, en una página de word, escribiendo algo sobre la profesión. ¡¡PERO ES QUE NO COMPRENDE QUE MI CARRERA DEPENDE DE ESTA CONVERSACIÓN!!

Odio que cuando, finalmente, tras tres minutos de espera, sentado en el despacho, maldiciendo mi jodida suerte, sólo me dedique uno, para decirme que el tema del proyecto no tiene nada que ver con lo que se pedía. Ya lo había supuesto: sólo había una anotación en la primera página, ninguna más en todo el trabajo. Mis sospechas eran ciertas: ¡Me habían evaluado por el título del trabajo!

Salgo por la puerta como había entrado, no tenía esperanzas, pero pensaba que las habladurías no serían tan ciertas... Hoy lo he comprobado.

Odio a los yupies de despacho de universidad, que nunca han hecho calle, que sólo han mamado teoría y que te evalúan un trabajo por el título. Los odio, pero no porque de ellos dependa mi carrera, sino porque han hecho que la profesión a la que me quiero dedicar me cause la más completa de las indiferencias.

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