Aragón audiovisual

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Hace unos años, tener una televisión era tener poder. Así lo sabían los gobiernos autonómicos que pusieron en marcha las primeras experiencias audiovisuales distintas a TVE después del franquismo. Las cosas desde entonces han cambiado mucho. En Aragón, con el modelo audiovisual que nos hemos planteado, lo sabemos bastante bien. Hasta ahora, las televisiones autonómicas, propiedad de los gobiernos autonómicos de turno, producían, realizaban y, en algunos casos, incluso distribuían sus propios productos audiovisuales. Es el caso de las grandes cadenas públicas autonómicas, como Telemadrid, Canal Sur, TV3, Canal 9, TVG y ETB.

Como cuando se fraguó el Estado de las autonomías, también ahora hay televisiones autonómicas de vía lenta, aunque yo prefiero llamarlas de segunda generación, como la balear, la canaria, la castellanomanchega, la asturiana, la extremeña o la aragonesa. Parece que se ha puesto de moda sacar televisiones autonómicas y ningun gobierno bananero autonómico quiere quedarse atrás, pese a que en el caso de Aragón, la televisión autonómica es una reivindicación que incluso venía recogida en el Estatuto de Autonomía del año 82.

El caso es que en estas televisiones autonómicas de segunda generación el modelo cambia. Después de que las grandes cadenas autonómicas estatales hayan llegado a tener déficits pasmosos, los Gobiernos autonómicos quieren tener a su alcance un medio de comunicación en el que hacer política (sólo hay que recordar la no tan lejana época de Bielosaurio cubriendo su cuota de pantalla en el telediario de Aragón TV) sin que ello repercuta en los presupuestos más de lo habitual. Y han econtrado un modelo que les viene al pelo: la externalización de la producción. Antes de analizar de lleno este capítulo, habría que recordar, para que el PSOE no olvide, que cuando se comenzaron los trámites para crear la autonómica aragonesa en los noventa, el PP planteó la posibilidad de externalizar la gestión a Antena 3, emitiendo esta cadena su propia programación con varias y duraderas desconexiones a lo largo del día para producir programación propia de Aragón. Esta propuesta supuso la presentación de una moción de censura por parte del PSOE que, de forma algo truculenta (con un caso de supuesto transfuguismo por el medio) consiguió que su candidato, José Marco ascendiera a la presidencia del Gobierno para no volver a resultar reelegido. Hay que decir, además, que el vicepresidente de aquel gabinete socialista, Ramón Tejedor, es hoy el Presidente de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión (CARTV). El PSOE de Aragón, tras aquella situación, no levantó cabeza hasta la llegada de Iglesias y todas las movidas del trasvase.

El tema de la televisión autonómica en Aragón, no es pues moco de pavo. Su puesta en marcha fue un derecho de los aragoneses recogido en el propio Estatuto de Autonomía y cuya aplicación motivó una moción de censura. Hasta 2005 no comenzaron las emisiones de la radio autonómica y tuvimos que esperar hasta 2006 para que lo hicera la televisión. Desde el compromiso político del 82, con el visto bueno de las dos terceras partes del Congreso de los Diputados, hasta que se puso en marcha la televisión pasaron 23 años en los que la banda UHF aragonesa sufrió un prolongado silencio, mientras la ciudadanía reclamaba contenidos autonómicos que fueron suplidos por la iniciativa privada de algunos empresarios que, de forma más o menos interesada, con más o menos preocupación por el servicio público o con una creatividad y unos medios mejores o peores, pusieron en marcha algunas experiencias como canal 44, Zaragoza Televisión - CHN60, RTVA o Zaravisión, que posteriormente pasaría a llamarse Aravisión y ser el germen de uno de los canales sin los cuales no se puede comprender el mundo audiovisual aragonés: Antena Aragón, que llegaría incluso a conseguir una licencia de emisión radiofóica (llegó a existir Antena Aragón Radio), formándose el primer grupo en la Historia de Aragón en el que un medio de comunicación emitía a la vez, con el mismo nombre, tanto radio como televisión, haciendo las veces de tele autonómica privada y cubriendo un mercado que exigía programación aragonesa a un Gobierno audiovisualmente dormido.

Cuando Aragón Televisión era ya una realidad y desplazó de su ubicación espacial a Antena Aragón, que entonces ocupaba en régimen de alquiler el edificio de María Zambrano donde hoy se encuentra ubicada, ésta última emisora tenía ya fecha de caducidad y llegó a un acuerdo con la extinta RTVA (de Heraldo) para formar ZTV en el edificio que la tele del Heraldo ocupaba en lo que fue la sede de CHN60 y que anteriormente fue el Cine Torrero. A día de hoy, también es sede este edificio de Localia Zaragoza (grupo PRISA) en base, quizá, al acuerdo que les llevaron a formar la productora que más contenidos realiza para Aragón Televisión, CHIP Audiovisual (Cai, Heraldo, Ibercaja, Prisa), con, curiosamente, el mismo accionariado que tenían RTVA y Antena Aragón antes de la llegada de la autonómica y, con el apoyo, del omnipresente grupo PRISA (propietario de Localia).

Pues bien, si anteriormente hablaba de la externalización de la producción en las televisiones autonómicas de segunda generación, el caso de Aragón es de libro. Ningún contenido de los que ahora se emite en Aragón Televisión es de producción propia. Ni siquiera los informativos (que produce la también omnipresente Mediapro, propietaria a su vez de parte de laSexta). Esto lleva, principalmente, a una precariedad laboral continua, a un eterno pique entre las productoras por buscar su mayor influencia y a una situación de constante interés en defender los contratos de las productoras frente a un gobierno que proyecta un fiero control ideológico, lo cual, desemboca en la propia calidad de los contenidos y de las emisiones. La única productora que en todo este conglomerado empresarial se ha mostrado algo intependiente a todo esto es Lobomedia, que realiza, entre otros espacios, el programa Vaya Comunidad, el único que tiñe con algo de calidad la parrilla de la autonómica.

Pero, pese a toda esta maraña, el control de la televisión en Aragón por parte de sus poderes fácticos más importantes es continuada, ya que la mayor parte de los contenidos de Aragón Televisión los produce CHIP Audiovisual, cuyo accionarado es el mismo que controla la mayor parte de las televisiones locales que emiten en la ciudad. No sólo un negocio jugoso, sino también una posición de superioridad sociopolítica que ha hecho juntar a las dos grandes cajas de Aragón, tan enemigas para unas cosas pero tan amigas para otras, con el apoyo de PRISA (propietario del mayor conglomerado empresarial de la comunicación del Estado -el País, Cuatro, Cadena Ser y sus mútiples emisoras, Diario As, Cinco Días,...- ) y del decano de la prensa aragonesa: el también todopoderoso Heraldo de Aragón.

Con este panorama, uno ya no sabe si el que corta el bacalao en esto del mundo audiovisual aragonés es la Diputación o las productoras. El déficit de pluralidad, contenidos dirigidos a todos los públicos y de servicio público es tangible. Y el peligro no sólo es ese, sino que además, el modelo, que niega la igualdad de posibilidades de todas las productoras, de una u otra amistad política, pretende ser importado por TVE, pero ese es otro tema que se escapa al análisis meramente territorial que quería realizar.

Hace un año en Rincón Olvidado.- Certamen de frases estúpidas  

07/09/2007 01:42. Escrito por elBetoCo!™. Enlace permanente. Tema: Comunicación.


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