A mi juicio, el de Eva Amaral y Juan Aguirre fue el mejor pregón de fiestas de los últimos tiempos:
Lástima que no todo el mundo lo viese así, porque fue un pregón reivindicativo e integrador. Y no sólo porque Amaral acabase gritando ¡Entalto Aragón! Este año, volvemos con las típicas tontadas costumbristas. Lástima, digo.