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Rincón Olvidado

Se acabó el lineal

Se acabó el lineal

Mañana es mi último día entre lineales. Mucho ha llovido desde mi post en mi antiguo blog en el que contaba lo realmente exitante que es hacer Trabajo Social con inanimadas botellas de todo tipo de líquidos a las seis de la mañana. Pero, pese a ello, guardo buenos recuerdos de Sabeco , no sólo por la buena relación con las compañeras de trabajo, sino también por las experiencias de contacto con la gente.

Me quedo con los clientes, y no sólo con esos que te atropellan con el carro cuando estás reponiendo de rodillas, los que quieren que les atiendas pese a que tengas diez mil tareas, los que te sacan de tu trabajo para pedirte una botella de algo o los que te llaman gordo a la cara mientras les cobras en la caja. No me quedo sólo con esos clientes diarios que, con nombre y apellidos, intentas evitar cada vez que entran por la puerta a desmontarte un lineal, a decir lo mal que está todo o a decir que vendes muy caro, esos mismos que no han trabajado en su puta vida y no conocen lo que es levantarse a las seis de la mañana para descargar y reponer, ni tampoco para hacer ninguna otra tarea.

También me quedo con esos que tienen claro que estás trabajando, que no estás allí por gusto, aquellos que, pese a que seas un puto reponedor, miembro de una clase trabajadora inferior, te tratan con respeto, no te juzgan, evitan molestarte en tu trabajo e incluso te animan día a día a seguir allí. Y al igual que los clientes, las compañeras, los transportistas -los que sí merecen la pena-, los reponedores de las distribuidoras,... La verdad es que trabajar en Sabeco ha sido una experiencia que será difícil de olvidar.

Ahora queda la esperanza de encontrar un trabajo más acorde con mis propias inquietudes, que no sólo me aporte dinero, sino que también me aporte ilusión y ganas de hacer las cosas bien.

Os iré contando.

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