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Rincón Olvidado

El día de Año Nuevo

El día de Año Nuevo

Uno espera muchas cosas del día de Año Nuevo. Sobre todo, al despedir el año con la última uva dentro de la boca y brindar. Ese rito pagano tan sagrado de despedir un año con la esperanza de que el siguiente será mejor o, al menos más emocionante. Pero con la desilusión de la primera noche frustrada, uno no sabe si es que el destino le está jugando una mala pasada.

Esta mañana, al despertar, me he encontrado de bruces con un año nuevo y la sensación de haber dejado incompleto el anterior, con la sensación de haber entrado en 2008 como si fuese un mero apéndice de 2007, un sin sentido acompañado de un sueño en el que nuestra tradición judeo-cristiana me hacía rechazar el placer que se posa en un instante por el dolor que dura para siempre. Una disyuntiva que Wilde ya se hacía hace un par de siglos.

Y ante la sensación de haber pasado tan sólo unos segundos desde la obra de Wilde, he buscado las causas. Y es que siento, en el fondo, que los mejores años de nuestra vida están pasando y que la chispa de la vida cada vez se convierte inevitablemente en una continua resaca de tópicos y monotonía. Quizá por eso, buscaba anoche la respuesta a muchas preguntas bebiendo de la botella de champán, esperando que en el fondo, tras las burbujas de purpurina dorada estuviese esa respuesta escrita en el fondo en lápices de colores.

Sí, era yo ese que caminaba anoche con esa botella en la mano por Tenor Fleta, animando a la gente a matar a Fluvi (Kill Fluvi!). Ese mismo que al mediodía, con más horas soñando que de sueño, ha sido consciente de que es uno de enero y se ha deshecho de los calendarios de 2007 con la sensación de haberlos tirado inacabados.

No ha sido hasta la tarde cuando, recordando lo de anoche, alguien me ha comentado que había experimentado la misma sensación que yo he tenido esta mañana al levantarme y saludar al 2008. Y entonces han sido unos versos de los Celtas Cortos los que me han recorrido la memoria: "Hoy no queda casi nadie de los de antes, y los que hay, han cambiado".

Más tarde me he encontrado con un vídeo en YouTube que me ha abierto los ojos y me ha ayudado, sobre todo, a valorar las pequeñas cosas de anoche. Y es que la Nochevieja ya no son los fuegos artificiales que eran antes, ni tampoco esa noche mágica e ilusionante. De hecho, llevo una semana esperando a que acabe la Navidad porque no le encuentro ningún sentido. Quiero compartir este vídeo con vosotros como felicitación de Año Nuevo. Porque, al fin y al cabo, la Nochevieja no es más que la esperanza de que el nuevo año sea mejor.

Escuchando.- Amaral - El día de Año Nuevo.

¡FELIZ AÑO NUEVO! ¡MATAD A FLUVI!

Hace un año en Rincón Olvidado.- Propósitos de año nuevo (y 3) y Amig@s invisibles.

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3 comentarios

Inde -

No me funciona el sonido en este maldito ordenador, pero he visto (leído) el video que nos ofreces. Y, aunque quizá un poco largo, me hacen gracia muchas cosas... y hay una que me anima bastante: se dice, en un momento, que algunas de las personas más interesantes que he conocido no tenían claro lo que querían ser a los 40...

Yo tengo 42 y me siento tan avergonzada de llevar veinte años sin saber qué quiero ser, que esa frase me ha parecido una caricia.

Merci. Y feliz año, corasao. Obviamente, mataremos a Fluvi.

wajillas -

Nose, mi nochevieja tambien fue muy rara, momentos muy malos con momentos muy buenos. Pero si te paras a pensar, la cantidad de cosas que has hecho este año ... y luego te pones a pensar en proyectos futuros ... todavia quedan muchas cosas que hacer. Y el año pasado ya, fue el de los sentimientos. A ver si este es del mundo laboral estable y alguna sorpresa mas. Feliz 2008

Dani -

Bueno 2008!!!

Si veo a Fluvi,... me lo cargo!. Y si veo al Granscali, ¡también!
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