Esta semana he visto varios vídeos, aunque sin duda el que se lleva la palma es el de Bernardo saliendo del amario. Sí, señores. Ese mismo que buscaba relaciones vendiéndose en televisión, con mucha gracia, pero con, probablemente, poco éxito. Hoy nos explica cómo un padre debe aceptar a su hijo gay y ayudarle a salir del armario. Toda una muestra de paternalismo y comprensión que no puede pasar desapercibida ante ninguno de nuestros sentidos. ¡Qué arte! ¡Qué sensibilidad!
Aunque, sinceramente, reconozco que ha habido otros vídeos que se han merecido estar aquí: